lavativas y enemas para gays

Lavativas para el sexo anal ¿Sí o No? Los expertos nos aconsejan.

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En el colectivo gay existe la creencia de que hay que ponerse una lavativa antes del sexo anal. Sin embargo, muchos médicos aseguran que con esta práctica errónea podrías fastidiarte el colon.

Aprender el ancestral arte de las lavativas – ya sea mediante enemas o enchufándose la manguera de la ducha en el ano antes de ser empotrados – es todo un ritual de inciación por el que todo pasivo debe pasar.

Al igual que los culos, hay lavativas de todas las formas y tamaños, desde botellas con suero salino listas para su uso hasta dispositivos para conectar a la ducha, sólo apto para veteranos.

Sí, amigos, esa es la cruda realidad de meterse rabos por el culo: si no quieres decepcionar al activo y acabar con un buen «marrón», lo mejor que puedes hacer es aplicarte un enema antes. O eso, al menos, es lo que piensan muchos gays.

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Por el bien de todos los pasivos, decidí preguntar a varios médicos que habría que hacer para evitar NO CAGARLA durante una relación de sexo anal. ¿Cuál es la mejor forma de lavarse la retaguardia? La respuesta me sorprendió, y es que, según los expertos, lo mejor sería no ponerse lavativas. Y nos ilustran con un ejemplo: «Imagina que pones en fila a diez tíos con los que vas a hacer de activo. Aunque ninguno de ellos se hubiera preparado, nueve de ellos estarían limpios».

Por tanto, al contrario de lo que te hayan dicho, no hace falta remojarse el ojete antes de una sesión de bombeo. Todo se reduce a un tema de anatomía. Como dicen los doctores, las heces se alojan en el colon sigmoide, la parte del intestino grueso más cercana al recto y el ano. Ahí hay un músculo que evita que la caca llegue al recto y al ano hasta que sea el momento de… pues eso, de hacer caca.

Eso significa que no debería haber rastro de heces por ahí dentro cuando se produzca la penetración, a no ser que el tío esté muy bien equipado 😉

Y ahora seguramente estarás pensando, Sí, pero cuando me hago una lavativa, me sale un montón de caca de ahí abajo. Y es cierto, porque los enemas están pensados para personas que tienen problemas de estreñimiento, no para los pasivos. Cuando nos aplicamos una lavativa, la fuerza del chorro hace que el agua llegue hasta el colon sigmoide.

«Esos empujones constantes que hacen falta para expulsar toda esa agua pueden fastidiar los esfínteres y provocar daños irreparables en los movimientos intestinales»

Allí el agua se mezcla con las heces almacenadas y al final lo expulsamos todo junto, que es el propósito de los enemas. Una lavativa te limpia más de lo necesario para practicar sexo y, de paso, te ensucia más el culo. Para colmo, muchos repiten el proceso hasta que el agua sale limpia. Esto es el equivalente a vaciar una piscina entera para deshacerse de cuatro hojas que han caído, en lugar de usar una red para cogerlas.

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Los expertos añaden que aplicarse lavativas con demasiada frecuencia puede provocar otros problemas a largo plazo. «Los enemas pueden causar muchos problemas si se aplican a diario. Te pueden alargar el colon, lo que a la larga puede derivar en estreñimiento», explica. Sí, tus temores son ciertos: esos empujones constantes que hacen falta para expulsar toda esa agua pueden fastidiar los esfínteres y provocar daños irreparables en los movimientos intestinales.

No supone una amenaza para tu vida, explican, pero es un fastidio que te puede hacer sentir muy incómodo y desgraciado.

Entonces, ¿qué habría que hacer? Pues seguramente, nada. Ambos médicos recomendaron simplemente ducharse antes del sexo y usar agua para limpiar el ano y un poco el interior. Si eso no bastara, probablemente la dieta que llevas no sea la más adecuada. Prueba a incorporar algo de fibra para dar más consistencia a las heces comiendo hortalizas de hoja verde o suplementos.

Para aquellos que siguen creyendo que hay que limpiarse el culo de alguna manera antes del sexo, los expertos aconsejan que lo mejor es hacerse lavativas con una perilla y agua corriente, aplicando muy poca presión. Recordad: solo hace falta limpiar unos pocos centímetros, no todo el intestino.

¿Qué dice de la cultura gay esa obsesión con lavarse el trasero? Pues que tenemos que relajarnos (pero sin usar poppers). En el colectivo gay es habitual que se creen expectativas totalmente irreales, desde el canon del cuerpo ideal al «valor» dela masculinidad; lo mismo pasa con la expectativa de que el sexo anal sea siempre impoluto.

Está claro que, si te metes muy a menudo en la madriguera del conejo, al final te lo vas a encontrar, y no pasa nada. Nosotros no somos médicos, y no podemos recomendar o dejar de recomendar esta práctica, tan sólo exponemos todas las voces que hay sobre ella, y que cada uno eliga!

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